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Los tres cambios estructurales que dejó el gobierno de Macri en la economía y la dificultad para corregirlos

Cómo se modificó en cuatro años la estructura de gastos del Estado y por qué es tan difícil resolver una variable sin afectar al resto.

Casi como un enigma a resolver, como un laberinto en el cual se mueva lo que se mueva parece inevitable que se comprometa a todo, la gestión de Alberto Fernández al frente del gobierno nacional busca resolver en simultáneo tres variables claves que dejó la gestión anterior.

Esas tres variables que tocó el macrismo a lo largo de sus cuatro años son el gasto en la seguridad social, los intereses de la deuda y los subsidios a la energía.

Si analizamos la serie completa desde 1993 para el Sector Público Nacional, la participación de los intereses de deuda en el gasto total en 2019 es la más alta de la que se tenga registro, incluso superior a la observada en 2001

A ello hace mención el último informe del Instituto de Trabajo y Economía - Fundación Germán Abdala (Itega), al señalar que la gestión anterior implementó tres cambios estructurales sobre el presupuesto nacional, "dos de los cuales implican un compromiso de gastos futuros que acotan significativamente los grados de libertad de las políticas públicas".


SUBSIDIOS A LAS TARIFAS

Por un lado, se produjo una reducción en el gasto en subsidios con un claro impacto en las partidas asociadas al gasto en energía, que redujeron a la mitad su incidencia entre 2015 y 2019.

Esto implicó de algún modo un alivio para las cuentas del fisco, ya que de destinar 12% para subsidiar la energía, se pasó a 5%. Ello tuvo como contraprestación el tarifazo que se aplicó a lo largo y a lo ancho de toda la geografía nacional. El problema fue que lejos de sanearse los números del fisco, el elevado salto en las tarifas terminó alimentando una brutal contracción de la economía que lleva casi tres años y que terminó afectando el rojo fiscal, justo al revés de lo que se pretendía. Y además el llamado "sinceramiento" en las tarifas tampoco trabajo aparejado un mejoramiento en la prestación de esos servicios ni mucho menos una inversión acorde a la demanda.

JUBILACIONES Y DEUDA

El segundo cambio estructural que implemento la gestión de Cambiemos fue la "Reparación Histórica" a los jubilados. Ello implicó que la incidencia de las jubilaciones pasara del 43 al 46 por ciento del presupuesto nacional, con el agravante de que esa suba estaba "calzada" durante los primeros tres años a partir del blanqueo fiscal. Pero luego sería el propio sistema el encargado de hacerse cargo de esa diferencia.

Y sin dudas el cambio de mayor impacto fue el incremento en los intereses de la deuda, que pasaron de representar el 8% del presupuesto nacional al actual 21%. "Si analizamos la serie completa desde 1993 para el Sector Público Nacional, la participación de los intereses de deuda en el gasto total en 2019 es la más alta de la que se tenga registro, incluso superior a la observada en 2001", sostiene el informe de Itega.


TRES CAMINOS

Sobre este punto de partida, la decisión de dar incrementos por suma fija progresivos para los jubilados busca, al menos, congelar la incidencia de esta partida dentro del presupuesto, "aunque con un claro efecto redistributivo hacia adentro de los adultos mayores", sostiene el informe. El “achatamiento” de la pirámide persigue entonces el fin de maximizar el mix de eficiencia distributiva del principal componente del gasto público.

La reestructuración de deuda también intentará reducir la incidencia de los intereses dentro del presupuesto para así comenzar a encontrar el espacio fiscal necesario para las políticas sociales, tan necesaria en el contexto de emergencia que dejó el macrismo

Por su parte, la reestructuración de deuda también intentará reducir la incidencia de los intereses dentro del presupuesto "para así comenzar a encontrar el espacio fiscal necesario para las políticas sociales, tan necesaria en el contexto de emergencia que dejó el macrismo", afirman.

En cuanto a la política de tarifas energéticas, el congelamiento por 180 días pretende enviar una señal para intentar al menos frenar la incidencia que este rubro le imprimió a la actividad. ¿Qué sucederá luego de ese plazo? Por el momento el gobierno busca ganar tiempo.

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