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La finca donde el hijo de Gerardo Morales planta marihuana era para un hospital

El proyecto, que el gobernador presentó con gran pompa, está ubicado en una finca cuyo dueño original la había legado al hospital de Perico "para que sirva de alivio a los pobres". Sin embargo, servirá al negocio de una empresa estadounidense. La prueba piloto se está haciendo sobre pocas hectáreas, pero el contrato plantea ampliar la superficie a 10.000 hectáreas.

La finca "El Pongo" es el lugar donde Gastón Morales, como representante de Cannava Avatara Sociedad del Estado, y la norteamericana Players Network Inc. (que se publicitó aquí con el nombre de su subsidiaria Green Leaf Farms), comenzaron a instalar el primer proyecto en nuestro país habilitado para la elaboración de marihuana medicinal. La noticia hizo mucho ruido cuando se conoció hace poco más de un año. Sin embargo, esa finca, hoy arrendada por pequeños productores, figura en el testamento de su dueño original, Plinio Zabala, como un legado para el hospital de Perico que lleva el nombre de su hermano.

Plinio Zabala no tenía hijos naturales ni esposa. Es decir, no tenía herederos. Un año antes de su muerte, el 8 de noviembre de 1974, escribió su testamento ológrafo en el que deja en usufructo la Finca El Pongo a sus sobrinos Carlos y Enrique Zabala, y luego aclara: "A la muerte del último de ellos la finca pasará en propiedad con todo lo adherido, mejoras, herramientas, ganado en propiedad al Hospital que lleva el nombre de mi hermano Arturo situado en la ciudad de Perico para que sirva de alivio a los pobres para mitigar sus dolores y muerte".

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Transcripción de escribano público del testamento de Plinio Zabala, donde lega

Transcripción de escribano público del testamento de Plinio Zabala, donde lega "El Pongo" al hospital.

Efectivamente, luego de fallecidos los sobrinos de Plinio Zabala, el hospital comenzó a administrar -en beneficio de la salud pública de Perico- la finca. En el lugar están instalados pequeños productores que trabajan la tierra. A ellos, el gobernador jujeño Gerardo Morales les explicó el proyecto y les prometió que no iba a haber desplazamientos.

Sin embargo, el contrato entre Cannava y Players Network obliga a la empresa estatal a proveer: "Libre acceso y uso por el mínimo de 30 años de tierra apta para agricultura para cultivar en la provincia de Jujuy un mínimo de 30 hectáreas para la prueba piloto (tierra de cultivos piloto) y aproximadamente 10 mil hectáreas de cultivo industrial". El Pongo tiene, en total, poco más de 11 mil hectáreas, de las cuales apenas 7 mil son cultivables. Si el cultivo cannábico se extendiera como indica el contrato no quedaría lugar para los pequeños productores.

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El contrato entre la estatal jujeña Cannava y los estadounidenses prevé el otorgamiento de 10 mil hectáreas para cultivo.

El contrato entre la estatal jujeña Cannava y los estadounidenses prevé el otorgamiento de 10 mil hectáreas para cultivo.

El contrato, escrito en inglés, establece grandes beneficios para la empresa. El Estado jujeño aporta el terreno y, principalmente, se compromete a conseguir habilitaciones como la que le dio la exministra Patricia Bullrich a Gastón Morales . Además, debe financiar los efectivos policiales para custodiar los predios y financiar obras de iluminación. La empresa de Nevada aporta el conocimiento y la financiación de las obras. Como resultado, se lleva el 70% de las ganancias tanto de la fase piloto como de la fase industrial, pero también el ¡95%! de lo que derive de manufactura y distribución del cannabis y sus derivados.

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Al Estado jujeño solo le queda el 30% de las plantaciones piloto e industrial y el 5% de la manufactura y distribución.

Al Estado jujeño solo le queda el 30% de las plantaciones piloto e industrial y el 5% de la manufactura y distribución.


DESTINO INCIERTO

El contrato nunca aclara qué destino tendrán los productos que se desarrollen en el marco de este proyecto. Si bien están comprobados algunos beneficios medicinales del cannabis, el negocio emerge y se impone sobre la salud al igual que con los medicamentos.

Para tener dimensión del negocio: el acuerdo entre el estado jujeño -representado por el hijo del gobernador- y Players Network -empresa estadounidense de Nevada dedicada al juego y al mismo tiempo a la financiación de proyectos cannábicos- puede llegar a las 10 mil hectáreas cultivadas. Eso se lo puede comparar con Uruguay, que tiene habilitado no solo el uso medicinal sino también recreativo, industrial y alimenticio, y donde el Estado solo tiene habilitadas mil hectáreas, tal como publicó el periodista Fernando Soriano, autor de un libro sobre el tema.

"La población usuaria de cannabis con fines terapéuticos aparentemente no tiene nada que celebrar. El negocio acapara sus reclamos, sus derechos se ven obstruidos por un sistema burocrático que trajo mayores impedimentos de acceso legal al cannabis", apuntó Mariano Fusero, abogado de RESET (organización especializada en políticas de drogas y DDHH), y criticó que el sistema "solo manifiesta sus acuerdos para con aquellos negocios que quieran realizar sus aliados políticos". Básicamente, lo que hicieron Bullrich y Morales, integrantes del mismo espacio político.


LA LEY, LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

La ley de uso medicinal del cannabis (Ley 27.350), habla en dos artículos de que debe priorizarse la producción pública. El artículo 6 indica que para la autorización de la producción de cannabis "se priorizará y fomentará la producción a través de los laboratorios públicos nucleados en la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP)". "El Estado nacional impulsará a través de los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos nucleados en ANLAP la producción pública de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización", dice el artículo 10.

Para Fusero, la autorización de Bullrich al hijo de Morales "se establece en clara contraposición de las disposiciones contenidas en la ley" y destacó que "en el país existe una veintena de laboratorios nucleados en la Red Nacional de Laboratorios Públicos de Producción de Medicamentos con capacidad de elaborar sustancias en base al cannabis".


DESEO FINAL

El testamento de Plinio Zabala explica el motivo por el cual decidió entregar la finca al hospital que lleva el nombre de su hermano, Dr. Arturo Zabala: "Esta donación es, puedo decir, un deseo manifestado por todos mis hermanos en vida lo que para mí es una orden que cumplo pues se habló de que el último que falleciera haría esta donación y siendo yo el último que morirá hago esta donación".

El CEO de Players Network, Mark Bradley, dice en un video institucional conocer la historia de Plinio, y hasta habla del destino que debería tener lo producido por la finca "El Pongo", algo que no está contemplado ni en el contrato ni en los anuncios hechos por Gerardo Morales y su hijo.

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