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Bonadío no quiso imputar a un ex fiscal por miedo a que fuera de la SIDE

Así lo afirmó el ex espía Allan Bogado en la segunda parte de su entrevista televisiva con ADN. Sus afirmaciones se ven respaldadas por las imputaciones que luego decisión el juez de la causa Memorándum con Irán, desobedeciendo lo que le ordenaba la Fiscalía General y la Cámara Federal. Las razones.

"Yo declaré a finales de octubre de 2017. Siguiendo un guión que me habían acercado con la intención de darle volumen a la causa memorándum". Así comenzó la segunda parte de la entrevista televisiva de Allan Bogado, el exespía de la SIDE vinculado con la causa del Memorándum con Irán, que llamativamente fue el único de los imputados que no terminó preso.

Bogado fue entrevistado por el programa ADN que conduce Tomás Méndez por la señal C5N, y ahí dejó declaraciones explosivas que vaticinan un verdadero terremoto para la causa creada por Alberto Nisman y luego instruida por Bonadío.

Asegura que tuvo que le pidieron que brindara datos sobre "el tema nuclear", algo que él aseguró desconocer de modo absoluto. "No sé ni nunca voy a saber nada sobre energía nuclear porque no me interesa. Pero tuve que ir a declarar diciendo algo que me hicieron leer", aseguró en el primer tramo de la entrevista.

QUIEN ES YRIMIA INFORME DE ADN

"Yrimia es mi amigo"

Pero más allá del guionado, lo más llamativo que sucedió durante su presentación ante el juez Claudio Bonadío, el fiscal Eduardo Taiano, la secretaria del juez y un escribiente, no fue el tema del guionado (por más escandaloso que fuera), sino la intervención deliberada del magistrado en un momento de la declaración.

Bogado asegura que en un momento de su insólita exposición, Bonadío interrumpió lo que se venía diciendo e instruyó al escribiente y a los presentes de que lo que vendría no debía constar en acta. "Te quiero hacer una pregunta", asegura el espía que Bonadío le dijo. "Quería saber de dónde lo conocía a Luis Yrimia y si respondía a algún servicio de inteligencia".

La alusión directa era a Héctor Luis Yrimia, ex fiscal y ex juez de instrucción, quien al comienzo de la causa Amia, en 1994, fue el primer fiscal en instruirla. Esto y sus contactos con los "animadores" de las escuchas, movilizó a Alberto Nisman a imputar en su momento a Yrimia, por considerar que había tenido una decidida participación en el encubrimiento, señalando que por su conocimiento de la causa, sería el encargado de sembrar pistas falsas para desviar la investigación hacia otra hipótesis y encubrir a los perpetradores. Por eso en el documento original de Nisman, Yrimia aparece mencionado 58 veces.

Sin embargo, cuando la causa es tomada por Bonadío, el apellido Yrimia tiene cero menciones en su relato de los hechos, y por supuesto no fue imputado, ni procesado, ni elevado al juicio como el resto, incluyendo a Cristina Fernández de Kirchner. Para Bonadío, directamente Yrimia no existió.

Pese a ello, tanto el fiscal de Cámara, Gerardo Pollicita, como la Cámara Federal, con la firma de Eduardo Farah y Martín Irurzun, le insistieron en que se estaba olvidando de un actor clave. El cuerpo volvió a Bonadío, y una vez más, decidió obviar al aludido.

Pero el juez de la servilleta parecía muy preocupado por esta cuestión, y por eso escuchó atentamente lo que Allan Bogado tenía para decir. "Cuando me preguntó por Yrimia, yo le empiezo a decir que tenía muchos contactos con la embajada, entonces Bonadío dijo: 'Yrimia es un amigo', y cortó", asegura el ex espía.

Lo que vendría luego es lo que se sabe. Bogado nunca sería detenido con prisión preventiva como le pasó a todo el resto, incluyendo a Héctor Timmerman, que terminó falleciendo de cáncer por no poder hacer su tratamiento en Estados Unidos. E Yrimia ni siquiera fue molestado por Bonadío en esta causa.

ALLAN BOGADO EN ADN GUION

Razones para apartarse

Hay dos posible interpretaciones, ninguna de ellas favorable al juez. Si Yrimia era su "amigo", como le dijo a Bogado en la indagatoria, entonces el juez debería haberse apartado de inmediato de la causa. Pero peor es aún si -como especula Bogado- lo que frenó a Bonadío no era afecto por Yrimia sino miedo a que revelara información sobre él. En cualquiera de los casos, su intervención es totalmente contraria a derecho y debería hacer derrumbar esa polémica causa.

Lo cierto es que luego de su insólita deposición, leyendo durante horas un texto sobre energía nuclear que Bogado ni siquiera entendía, su situación procesal nunca se complicó. "Todo lo que se habían comprometido lo cumplieron, y yo siempre fui el único que quedó libre", aseguró.

Su rol después fue conceder notas periodísticas a medios muy afines al gobierno de Macri, que eran previamente pactadas entre los abogados del espía y los operadores del gobierno. Y así fue como las declaraciones de Bogado inundaron los titulares de portales periodísticos como TN, Infobae, La Nación y Clarín.

En definitiva, la declaración guionada de Allan Bogado fue fundamental para sostener una causa que ya había sido archivada por once magistrados, por su carencia de fundamentos. Bonadío la tomó sabiendo de ello, y no dudó en recurrir a testimonios guionados para poder darle un volumen que jamás hubiera tenido. Avanzó tanto con ello que incluso logró detener a Carlos Zanini y pedir la prisión de la expresidenta Cristina Fernández, que no se concretó porque contaba con fueros del Senado.

Ahora que se conoce cómo se orquestó esta movida, será difícil sostener una causa que parece herida de muerte.

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