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Coronacrisis: El plan para captar e inyectar 15 mil millones de dólares a la economía argentina

Es parte de un planteo realizado por el economista Diego Dequino, quien propone en un paper que el estado nacional salga a captar moneda dura a precio dólar turista y sin intermediación bancaria, aunque con algunas restricciones.

La peligrosidad del virus que tiene shockeado al mundo no radica sólo en su velocidad de contagio ni en su tasa de letalidad. Radica también en que la única manera efectiva que se conoce hasta el día de hoy para combatirlo es la paralización casi absoluta de la actividad. El coronavirus se ha convertido en una suerte de sortilegio para la medicina, para la seguridad, para la política, para el derecho. Y, de modo categórico, también para la economía.

¿Cómo hacer para que el paso del virus no destruya todo lo que encuentra en su camino, incluyendo economías regionales, empresas grandes, medianas y pequeñas, cuentapropistas y trabajadores informales? Ésa es la pregunta que se están intentando responder en todo el mundo, y las respuestas, en todos los casos, parecieran pasar por la necesidad de inyectar liquidez en las economías.

Claro que en una Argentina atravesando una terrible crisis económica el remedio no parece tan sencillo de implementar, ya que se necesita inyectar una liquidez que el mismo Estado no tiene.


SALIR A BUSCAR DÓLARES

Frente a esa situación, el economista Diego Dequino, ex director de la Bolsa de Comercio de Córdoba y hombre muy cercano a Roberto Lavagna, presentó un proyecto que busca inyectar 1.275 billones de pesos a la economía, “calzados” por 15 mil millones de dólares que el gobierno tendría que salir a captar de los privados. ¿Cómo lo haría? Ofreciendo una serie de facilidades e incentivos y con algunos condicionamientos.

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Diego Dequino fue director de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Propone que el Estado salga a buscar dólares de los ahorristas.

Diego Dequino fue director de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Propone que el Estado salga a buscar dólares de los ahorristas.

El planteo, desarrollado en un artículo que difundió en un medio especializado, es ofrecer una “condonación fiscal por un período especial de 90 días, para depositar en el banco, o cambiar moneda extranjera atesorada físicamente por hasta US$ 10 mil dólares por persona, 40 mil por grupo familiar, 100 mil por pyme y de 500 mil dólares persona física o jurídica que sean empleadores y no pymes”.

¿Habría ahorristas dispuestos a soltar el tan preciado billete verde? Para Diego Dequino sí. “La moneda dura es útil cuando las personas piensan en cuidar ahorros o en salir del territorio nacional para emigrar. Esa circunstancia no es el momento actual, donde la incertidumbre obligará a toda la población a quemar ahorros”, dice el economista, señalando que habrá necesidades básicas de la supervivencia humana a resolver: “comer, calentarse, curarse y estar seguros. Esas necesidades se pagan, se compran, en pesos no en dólares”. Es decir, la “quema” de verdes sería más por necesidad que por convencimiento. Efectos de la coronacrisis.

La moneda dura es útil cuando las personas piensan en cuidar ahorros o en emigrar. Esa circunstancia no es el momento actual, donde la incertidumbre obligará a toda la población a quemar ahorros

Se estima que en Argentina existen de 2 a 3 dólares físicos por cada dólar bancario. Ello implicaría una existencia de entre 75 mil y 100 mil millones de dólares en lugares como cajas de seguridad, “canutos”, o metafóricamente “debajo del colchón”. A partir de esa cifra, el planteo del economista estima que los ciudadanos están “dispuestos a quemar el 15% o 20% de sus ahorros atesorados para sentirse más fuertes para afrontar la coronacrisis”.


USO RESTRINGIDO

“Los dólares que serían ingresados al sistema financiero con condonación fiscal, deberían hacerlo por un período especial, por ejemplo 90 días”, señala Dequino, planteando dos alternativas: que permanezcan en dólares (“y con ello las reservas del BCRA se acrecientan”), o que sean cambiados a pesos en “operación directa con el BCRA sin intermediación de bancos, a un tipo de cambio de dólar turista”, y con garantía de que esos fondos no pierdan contra la inflación, ajustándolos por CER en cuentas especiales.

Pero no serían para cualquier fin. Serán exclusivamente para utilizarse para la adquisición de “bienes de consumo no durables, pago de servicios, o pago de salarios”. Recién superado un lapso establecido, “se liberarían para ser aplicados a cualquier gasto, como cualquier caja de ahorro”.

Estas medidas se complementarían con una oferta para que los que actualmente tienen ahorros en dólares en el sistema bancario, puedan pesificarlos a valor dólar turista, aunque sólo a través del BCRA, a condición de que los calcen en plazos fijos ajustado por inflación por 270 días pero precancelables a partir del día 15.

Las reservas adquiridas por el BCRA por ese canal deberían contabilizarse separadas del resto y funcionar como garantía líquida de los gastos que el Estado decida abordar para mitigar la crisis

Dequino sostiene que las reservas adquiridas por el BCRA por ese canal, “deberían contabilizarse separadas del resto y funcionar como garantía líquida de los gastos que el Estado decida abordar para mitigar la crisis, como por ejemplo la construcción de hospitales, o la compra de kits médicos. Pasado el período especial, eso dólares se ingresan a las reservas estándares”.

En definitiva, concluye el economista, “se trata de una propuesta de medidas simultáneas y complementarias, pensadas para que aquellos ciudadanos que tengan ahorros líquidos puedan sentirse más fuertes para afrontar la crisis de la cadena de pagos que se avecina. Y que al propio gobierno le permita aumentar la confianza recíproca con los ciudadanos durante la crisis y a su salida”.

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