Fuga de capitales | Deuda | Banco Central

Según una investigación, la fuga del 2001 fue equivalente a las reservas del 2015

La investigación sobre fuga que el Banco Central presentará dentro de unos días tiene un antecedente: un informe realizado después del estallido del 2001. La fuga en ese momento fue de 30 mil millones dólares. El especialista Leandro Bona dijo que con la devaluación de 2016 se transfirieron casi 20 mil millones a los fugadores.

El anuncio se dio en el discurso del presidente Alberto Fernández en la apertura de sesiones del Congreso: el Banco Central presentará dentro de algunos días un informe sobre la fuga de capitales en los últimos años, detallando lo más que se pueda la trazabilidad de los dólares tomados vía deuda y luego fugados del país por la puerta de atrás. Esa investigación tiene un antecedente realizado por una comisión bicameral del Congreso luego del estallido de 2001, que reseñaba con nombre y apellido quiénes habían fugado dólares de la Argentina.

Ese informe detallaba que la fuga de capitales en ese fatídico año 2001 rozó los 30 mil millones de dólares. “Es más que las reservas argentinas del año 2015 y, por supuesto, mucho más que lo que quedó en las reservas después del 2001”, graficó Leandro Bona, doctorando en desarrollo económico y magíster en economía política, quien escribió “La fuga de capitales en Argentina”, un trabajo que repasa en profundidad la historia de este fenómeno desde 1976 hasta la actualidad.

“El fenómeno que nos convoca que es la discusión de la deuda y el vínculo con la fuga de capitales tiene una fecha de inicio que es marzo del 76. A partir de ese momento cambia el régimen económico y se transforma la sociedad en muchos aspectos para mal. Uno de esos aspectos es la relación entre deuda y fuga, avalada, amparada y promovida por el estado nacional”, explicó Bona.

Sobre esa etapa, la investigación más difundida es la de Alejandro Olmos Gaona. En el comienzo del nuevo siglo, algunos datos surgidos de allí tuvieron mucha repercusión. Especialmente los que probaban que cuando Argentina estatizó la deuda de privados, el Estado no sabía cuánto debía y pagó lo que los acreedores decían a pesar de no haber un comprobante.

Ahora, el desafío que enfrenta el Banco Central en su informe es muy distinto por una variable que subrayó Bona: “Después del default del 2001 y la reestructuración se puso más difícil porque se multiplicó el mapa de acreedores, se diversificó mucho. Cuando antes negociabas con tres o cuatro bancos privados, de repente tenías que negociar con un montón de acreedores de distintos países”.


FUGADORES REPETIDOS

El informe del 2001 tenía entre el listado de personas jurídicas que habían participado de la fuga de capitales a varias de las empresas de servicios públicos, que pasaron a manos privadas durante el menemismo. “También aparecen una serie de empresarios que yo rastreo en que ocasiones más vuelve a aparecer. Y vuelven a aparecer varias veces más. El problema es que no necesariamente la operatoria de la fuga era ilegal”, dijo Bona.

Ese problema se repetiría ahora: cuando el Banco Central publique la lista de quiénes participaron de la fuga de capitales en la era macrista, poco se podrá hacer para recuperar ese dinero ya que el Estado dio impulso a esas maniobras. Y, con seguridad, algunos nombres aparecerán repetidos respecto a la investigación anterior.


LOS JUGADORES DE CHAMPIONS LEAGUE

Es recordada la frase de Marcos Peña, cuando se refirió a Luis Caputo como “un jugador de Champions League”. Bona señala al exfuncionario, junto a Adolfo Prat Gay, como uno de los casos emblemáticos de funcionarios vinculados a la fuga. “Utilizaron firmas en las que ellos habían participado para colocar deuda, sino porque contaban con información previa sobre evolución del tipo de cambio, por ejemplo”, manifestó Bona.

El caso del dólar futuro –que luego motivaría una causa contra Cristina y algunos de sus funcionarios- también es sintomático. El gobierno kirchnerista vendió dólar futuro a fines de 2015, una medida para contener la devaluación, que fue precisamente lo que hizo Cambiemos apenas asumió. Bona explicó que gracias a esa devaluación se transfirieron entre 10 y 20 mil millones de dólares a quienes habían comprado dólar futuro.

“Algunos de los que compraron dólar futuro y ejecutaron la devaluación que les iba a transferir las ganancias fueron precisamente funcionarios como Caputo, que se reunió con algunos de los que compraron dólar futuro en el Mercado a Término de Rosario (ROFEX)”, cerró el especialista. En ese encuentro, Caputo y otros de los grandes jugadores del mercado financiero definieron cuál sería la devaluación de la que ellos mismos iban a sacar provecho.

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